Cómo defender mi opinión cuando todo está en mi contra

Sin importar cuál sea el camino que tomemos, es bastante probable que necesitemos defender nuestro punto de vista frente a una persona que tiene más poder que nosotros. La cuestión es que sin importar qué tan importante sea lo que tenemos por decir, ya sea por miedo o por respeto, decidimos guardar silencio.

¿Es lo correcto?

Si estás convencido que la persona con poder es de las que nunca cede y lo único que tiene como meta es imponer su decisión, no tiene sentido el desgaste; pero si te diriges a una persona que puede estar abierta a escuchar, debes arriesgarte.

Según el escenario, es normal sentir nuestra posición en riesgo y que nuestro lenguaje corporal empiece a gritar que tenemos miedo; inmediatamente nos llenamos de inseguridad y nuestras ideas se alejan cada vez más de lo verdaderamente importante. En ese momento el mensaje que queremos dar se va a perder entre todos los mensajes que envía nuestro cuerpo, resultando en un mensaje confuso para el interlocutor. ¿Por qué una persona con poder escucharía a una persona que parece no estar segura de lo que dice?

En un buen día, nuestro interlocutor podrá entender nuestra sensación; en un día normal, la persona con poder va a alimentar su ego con nuestros nervios y lo que estemos diciendo pasará a un segundo plano.

Joseph Grenny, es conferencista y co-fundador de VitalSmarts. También es co-autor del best-seller titulado Conversaciones Cruciales: Herramientas para hablar cuando hay mucho en juego (este libro ha vendido más de 2 millones de copias y ha sido traducido a 28 idiomas) y nos comparte algunos tips que convertirán ese momento incómodo en una oportunidad.




¿Cómo defender mi opinión?

1. Piensa en los riesgos de no decir nada.

Aparentemente son muchos los incentivos para quedarnos callados: Conservar el trabajo, conseguir el préstamo, mantener nuestra imagen, no hacernos enemigos, etc; pero quedarnos callados también puede tener consecuencias, ¡e incluso pueden ser peores! Analiza los riesgos y si ves que tu posición también se verá afectada por guardar silencio, di lo que piensas, pero sigue estas recomendaciones:

2. Abre la puerta para opinar.

“Tengo razones para pensar que esto no va a funcionar, y me gustaría compartirlas con usted, ¿está de acuerdo?”, es una forma inteligente de darle a la persona con poder una “seguridad psicológica” según Grenny. Y así, ya tienes las puertas abiertas para que tu opinión sea escuchada.

3. Conecta con sus necesidades.

Todos tenemos necesidades que a la larga se convierten en puntos débiles. Es posible que tu negativa esté alineada con los verdaderos deseos de la persona con más poder. No basta con dar un punto de vista, es necesario argumentar y despertarle la necesidad de escucharte, para que después considere seriamente tu opinión.

4. Demuestra que sabes de qué hablas.

Si tu interlocutor se da cuenta que en realidad conoces del tema, estará más presto a escucharte y tus opiniones tendrán más valides. No estamos exentos de hablar con personas que solo les interesa tener la razón, pero de seguro un buen líder, que busca el bien común, estará interesado en escucharte.

5. Sé prudente.

Las aguas calmas pueden dejar de serlo si pierdes humildad. Recuerda que estás dando una opinión que debe quedar abierta al diálogo, de lo contrario parecerá que estás dando órdenes para que ejecuten y lo último que quieres es perder la atención que te están dando.

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