¿Cómo ser el primero en tener ideas originales y creativas?

En todas las generaciones han habido personas que resaltan sobre la mayoría gracias a sus contribuciones: Mandela, Gandhi, da Vinci, Walt Disney, Mozart, el papa Francisco…la lista es interminable. Todos y cada uno de ellos tuvieron su forma de hacer las cosas diferente a los demás; saltaron lo “normal” para enseñarle al mundo que hay otra forma de ver y ejecutar ideas.

Como emprendedores tenemos la opción de seguir lo que han hecho otros, y no está mal; pero seguramente estaría mejor aprender del trabajo de los demás y encontrar mejores maneras de hacer las cosas. Empresas de taxis llevan muchos años funcionando pero servicios como Uber entendieron que el mercado ya estaba abierto, la tecnología había avanzado y potenciaron el servicio.

Desde ese punto de vista las oportunidades de negocio son infinitas, simplemente está en atrevernos a dar ese primer paso a la independencia económica. Suena fácil, ¿verdad?


Para Adam Grant , el profesor titular más joven en la historia de Wharton y autor de 2 bestseller: Toma y da: Un acercamiento revolucionario al éxito y Originales: Cómo los que no se conforman mueven el mundo, los grandes personajes se caracterizan por su creatividad y por la iniciativa de hacer sus visiones realidad.

Gracias a su amplio conocimiento en psicología organizacional, trajo a la vida su último libro, Originales; en el que nos da algunos tips para despertar nuestra creatividad y desarrollar ideas más interesantes.

1. Piensa en otra cosa

El escritor Michael Gladwell dijo alguna vez que se necesitaban 10.000 horas de práctica para ser experto en algo. Asumiendo que es así, tanto tiempo enfocados en lo mismo nos puede cegar e impedir pensar de forma diferente para llegar a nuevos resultados. Es normal, aprendemos de personas que llevan mucho más tiempo dedicados a “eso” y heredamos lo sesgados que pueden llegar a estar.

El consejo de Adam es tener simultáneamente otro tipo de proyectos o hobbies; así escapamos de las paredes que encierran nuestro potencial de pensar diferente. No en vano, un estudio comprobó que gran cantidad de ganadores del premio novel, con respecto a otros colegas, son 22 veces más propensos a ser bailarines o magos, 12 veces más propensos a escribir poesía y 2 veces más propensos a tocar algún instrumento.

2. Cantidad sobre calidad

En el libro Art & Fear, encontramos un experimento bastante interesante: Un profesor de cerámica dividió a sus alumnos en dos grupos; el primero iba a ser calificado por la cantidad de piezas que crearan, de modo que entre mayor fuera el peso de sus trabajos, más nota sacarían. El otro grupo sería juzgado por la calidad de la pieza, así que solo debían crear una. Resultó que los trabajos de mejor calidad, ¡estuvieron en el grupo que mayor cantidad de piezas debía crear!

Beethoven compuso más de 300 piezas, ¡no solo 9 sinfonías!

3. Date tiempo

Por lo general, justo después de pensar en un idea creemos que es increíblemente buena y en la mayoría de los casos no es así. El consejo de Adam es tomarnos un tiempo, 1 días o 2, y volver con ojos frescos y más objetivos para terminarla.


¡¡OJO PADRES!!

Todos queremos que nuestros hijos sean felices, pero es mucho mejor si van a ser felices y conocidos mundialmente por sus contribuciones a la humanidad. ¿O no? La advertencia aquí es ser cuidadosos y no dejarnos llevar por el deseos de volverlos excelentes en algo.

Adam dice: “Trata de diseñarlo para cierta clase de éxito [hablando de los hijos] y lo mejor que obtendrás es un robot ambicioso. Si quieres que tus hijos traigan ideas originales al mundo, debes dejarlos perseguir sus pasiones, no las tuyas”.

Un estudio, analizó las diferencias en comportamiento de las familias de los niños creativos y encontraron algo que a simple vista es obvio, pero por temor y protección no siempre aplicamos: Les dan libertad. Les enseñan valores pero dejan que ellos mismos los vayan aplicando, y esa autonomía les enseña a pensar por su cuenta y a no temer ir contra la corriente. De lo contrario, es probable que en vez de desarrollar su propia personalidad, deban simplemente adaptarse a la forma de ser de los demás.

Además, otro estudio conducido por la psicóloga Ellen Winner, comprobó la poca relación que existe entre los niños prodigio y los grandes pensadores. Dice Ellen que solo una pequeña fracción se vuelven creadores revolucionarios, mientras que la mayoría terminan siendo expertos en determinados campos y líderes de organizaciones.

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