20 lecciones del gran libro “quien se ha llevado mi queso”

Sin importar cuál sea la idea en la que estemos trabajando, siempre nos encontraremos en una situación de peligro; por eso es importante estar preparados para adaptarnos a cualquier cambio que debamos hacer. Un ejemplo son las bicicletas eléctricas; son increíblemente útiles, ayudan al medio ambiente y muchas se consiguen a buenos precios…¿qué podría salir mal para un producto así? La compañía GeoOrbital Wheels, lanzará al mercado un dispositivo que puede hacer que cualquier bicicleta se convierta en una bicicleta eléctrica. De seguro en poco tiempo saldrán más y más alternativas que irán forzando a los fabricantes de bicicletas eléctricas a encontrar nuevas maneras de permanecer vigentes.

No estamos exentos a cambios abruptos y el autor Spencer Johnson nos dice cómo podemos asimilar las eventualidades en su obra maestra titulada ¿Quién se ha llevado mi queso?



Desde que salió al mercado ha vendido más de 26 millones de copias y ha sido traducido a más de 30 idiomas, demostrando que es uno de los libros de negocios más exitosos.

A través de una sencilla historia en la que el ‘queso’ es todo aquello que queremos en la vida y 2 ratones y dos “humanos pequeños” lo buscan, lo encuentran y lo administran; Spencer saca a la luz realidades acerca de cómo podemos asimilar el cambio.

Los ratones, de cerebros simples y buenos instintos y los humanos de cerebros complicados y emociones; encontraron una gran cantidad de queso. Con el paso del tiempo, el queso se empezó a acabar y los ratones lo identificaron, mientras que los humanos se quedaron absolutamente confiados hasta que se dieron cuenta que se había acabado. La reacción de los ratones fue inmediata y salieron al ‘laberinto’ (la vida misma) a buscar otra reserva de queso; por otra parte, los humanos se quedaron perplejos, no hicieron nada al respecto y incluso seguían volviendo día tras día para ver si el queso aparecía. Uno de los humanos, Haw, entendió que el queso no iba a salir de la nada y que debían salir a buscar más; entretanto los ratones ya habían encontrado otra reserva de queso que era mucho más grande que la anterior.

Hem, el otro humano, no fue capaz de superar la pérdida del queso y su miedo no lo dejaba ir en busca de más; así que Haw decidió enfrentarse a lo desconocido y luchar por lo que quería. En su búsqueda se sintió perdido pero entendió que no era tan grave como se lo había imaginado, y para reconocer por dónde había pasado, iba escribiendo en las paredes del laberinto lo que estaba aprendiendo.

Haw encontró pequeños pedazos de queso que lo llenaban de motivación e incluso fue hasta donde Hem para compartirle y mostrarle que sí era posible encontrar más, pero Hem seguía tan aferrado al pasado que rechazó el nuevo queso de Haw porque de pronto no le gustaba tanto como el anterior. Haw decidió volver a su búsqueda y finamente encontró una gran reserva de queso, en la que por coincidencia estaban los ratones.



Toda su travesía le permitió asimilar los errores del pasado, así que incluso después de tener un gran cantidad de queso; seguía saliendo al laberinto para tener alternativas por si se acababa la reserva y también se acostumbró a inventariar el queso todos los días, ya que así podría estar listo para afrontar cualquier cambio.

Los tips para afrontar el cambio fueron todas las cosas que Haw escribió en las paredes y a continuación las podemos leer:

  • Anticipar el cambio.
  • Adaptarse rápidamente y estar listo para hacerlo de nuevo.
  • Disfrutar el cambio.
  • Entre más importante es el queso para nosotros, más queremos tenerlo cerca.
  • Si no cambiamos, nos extinguimos.
  • Preguntémonos qué haríamos si no tuviéramos miedo.
  • Oler el queso constantemente nos permite saber cuándo se está volviendo viejo.
  • Movernos en una nueva dirección nos permitirá encontrar nuevo queso.
  • Cuando nos movemos más allá de nuestros miedos, nos sentimos libres.
  • El miedo que dejamos crecer en nuestra mente, es peor que el que en realidad existe.
  • Imaginarnos disfrutando nuevo queso, nos mueve para conseguirlo.
  • Cuando cambias lo que crees, cambias lo que haces.
  • Entre más rápido dejemos el queso viejo, más rápido encontraremos el nuevo.
  • Es más seguro buscar en el laberinto que quedarnos esperando nuevo queso.
  • Las creencias viejas no nos llevarán a nuevo queso.
  • Cuando vemos que podemos encontrar y disfrutar de nuevo queso, cambiamos el curso.
  • Identificando los pequeños cambios a tiempo nos podremos adaptar a los grandes cambios que estén por venir.
  • Los cambios ocurren y se llevan nuestro queso.

¡Muévete con el queso y disfrútalo!

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